
Ahora bien, de las cosas que más me he tripeado desde el día del compromiso está (aparte del tema de la(s) despedida(s), claro) el salir de compras con mi Gorda y escoger cosas para nuestra casa, o como siceramente le decimos: “El Bunker”... ahhhh! y ustedes se preguntarán por qué a lo largo de mis otros posts sale tanto esta manera de llamarle; bueno la explicación es sencilla... el pana Adolf Hitler jugaba con muñecas y mi compatriota Benito Mussolini estaba en pañales cuando Caro ya controlaba el mundo... o al menos SU mundo! que por supuesto incluye nuestra casa... (y si... lo sé... yo viviré alli!)...
Bueno, el hecho es que hemos gozado una y parte de otra comprando todas las vainas, electrodomesticos, cubiertos, vajilla, vasos, manteles, cosas útiles en fín... asi como "camino de mesa" (me entere que se llamaba así a la vaina que se pone en la mesa para poner algo de decoración arriba), pañitos, velas, piedritas de colores, pachulí o popurrí o como se llame... y todas esas mariqueras inutiles que Caro quería y que no se donde carajo las piensa poner, aunque seguramente ocuparán un espacio en una gaveta, o en los baulitos de la mesita de la sala (que aún no me convence y de la cual Caro trae un empepe que si no la compramos le saldra un muchacho con la boca abierta!).
Resulta increíblemente divertido salir de compras juntos. Estoy seguro que si pudieran vernos por un huequito se cagarían de la risa con las discusiones por si algo es necesario o no, o de como me siento ignorado cada vez que muestro algo que me parece interesante, pero que a ella como mujer en fin, no le causa ni cosquillas, y esas situaciones que suelen acabar con un “Eduardo… por Dios... NO necesitas eso!”... y uno cual carajito en jugueteria con papas pobres, devuelve con cara de cachorrito con hambre el "inutil" objeto a su lugar de reposo.
Y es que uno parece mazoquista... pero lo sigo haciendo en cada oportunidad que se me presenta... uno en sus adentros piensa inocentemente: "Capaz hoy es el dia... este es el momento... quizá le interesa... y lo compraremos... vale la pena intentar!" :D... claaaaro! :s.
Teníamos 2 años vacilándonos a cuanto expositor se nos atravesara en absolutamente todas las exposiciones de muebles y decoración que han invadido el CCCT y el Poliedro (es bien sabido que en esta Ciudad NO HAY UN CARAJO QUE HACER!!!!... razón por la cual sucumbimos ante cualquier cosa que sea al menos "diferente"). Jugábamos a escoger cama, sofás, comedor, cuadros, bibliotecas, mis vainas "inutiles", etc., y, personalmente, nunca imaginé que, cuando el verdadero momento llegara, la ilusión cediera parte de su espacio ante los nervios de pararte frente a una cama y decir para tus adentros: “De ahora en adelante, voy a dormir ahí… Y VOY A TENER QUE COMPARTIRLA!...” (eso cuando no me toque dormir en la sala jajajajaja).
Afortunadamente, la quiero que jode (creo que soy lo más parecido a Terry que podrán conocer (siii... recuerden que el fin de esto es contradecir muhas cosas y si ella es Candy, pues o soy Anthony o soy Terry... pero creo que Terry era el papi perro de la vaina, asi que prefiero ese! jajaja)).
Así que poquito a poco hemos ido rajuñando la olla y amoblando el bunker. Y el sábado dimos el tarjetazo de nuestras vidas… Decidimos que era el momento de ponernos serios, y equipar la cocina....
Llegamos a JVG a eso del mediodía y empezamos a escoger. Nos fuimos abriendo paso entre aires acondicionados (Gorda, esperaaa que quiero ver los precios de los Split dobles... a ver de nuevo todos juntos conmigo: “Eduardo… por Dios... NO necesitas eso!”... Graciaaassss!!!!), topes de cocina, hornos, neveras, y demás artefactos, tomando sólo los datos de lo que cumpliera con cuatro características fundamentales: PBBB (Pequeño, Bueno, Bonito y Baratuuu), mientras sinceramente nos deprimía y nos daba de todo pensar que al momento de agarrar al vendedor y decirle lo que nos gustaba… Nos dijera que no lo tenía disponible. Porque tristemente ahora uno no compra lo que quiere, sino lo que la tienda tiene.
Pero afortunadamente alguien como que se peló o tuvimos el lechazo del siglo el sábado, para que todo, absolutamente TODO lo que escogimos, estuviera disponible.
Pero, por no dejar, decidimos ir a Maxcenter a revisar precios… No fuera a ser que luego encontráramos la nevera más barata y nos diera un derrame cerebral. Y de hecho, nos ahorramos algodón en el horno, y como diez mil bolos (que me dan un par de canillas y una chicha en la panadería), en el fregadero.
Y entonces a caro le dió un pálpito... y se puso inconvivible con el peo de la cocina. Era la ÚNICA que quedaba en JVG... y nosotros en Maxcenter. Así que pagamos rápidamente y fuimos a retirar nuestro horno. No sin que antes ella sapeara la vaina:
- “Mi vida… ¿Tú estás seguro que el horno cabe en el carro?”
- “¡De bolas que sí gorda!”
- “Es que yo creo que esa caja debe ser muy grande”
- “¿Y tú crees que el carro no lo es? ¡Tú sí te enrollas!”
... EL PUTO CARRO ERA MAS PEQUEÑO DE LO QUE CREIAAAAA!!!!.... que cagada, lo peor... LO PEOOOORRRR que le puede pasar a uno es que la mujer la pegue en alguna discusión en contra de uno!... el lechazo no podía ser eternooo!... ahora quien aguanta el: "Te lo dije"!!!
Dos horas después estábamos de vuelta en Maxcenter, buscando el horno con la camioneta de mi suegro.
La loquita esta no se quedó quieta hasta que NOS facturaron NUESTRA cocina. Porque esta ciudad es así. Basta con que te antojes de algo para que llegue alguien más antojado que tú y te lo quite. Afortunadamente, ganamos en rapidez.... porque sino seguriiito la culpa la tiene es UNO... como si uno fuera distribuidor de la cocina aqui.. o peor aún, como si uno hubiese ayudado al que la compró a llevarsela primero! jajajajaja
Pues ahora sólo nos falta el mueble donde meter y acomodar todo lo que compramos. Incluido el microondas, el cual siempre me recordará que los hombres sí podemos... XD y que aunque tenga que limpiar mis huellas de esa vaina acada rato, seré feliz porque al menos eso lo escogí YO solito! jajajajajajaja

